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¿Normalmente se te inflaman los párpados? ¡Puedes tener blefaritis!

Son muchos los clientes que se acercan hasta la óptica para comentarnos que a veces les duelen los párpados y sientes que se les hinchan. Cuando esto ocurre de manera puntual no tienes por qué preocuparte. Puede que sencillamente tengas un poco de suciedad, o el ojo esté más cansado y lo notes en peores condiciones.

Sin embargo, hay una enfermedad que se relaciona directamente con esos síntomas. Debes plantearte que pueda ocurrir algo más serio, e incluso que sea blefaritis, cuando los síntomas no desaparecen rápidamente.

Qué es la blefaritis

Esta enfermedad, la blefaritis, tiene como zona de acción el párpado, donde el paciente suele sentir una hinchazón especialmente marcada.

La blefaritis puede aparecer por diferentes motivos:

  • Una infección
  • Un hongo o ácaros
  • Sequedad ocular
  • Trastorno de las glándulas de Meibomio (glándula sebácea)

Además de la hinchazón, que suele ser uno de los principales síntomas que siente el paciente, también tiene otros síntomas. Suele aparecer dolor en la zona, escozor, picores e irritación. Además, muchas personas lo asocian a una sensación de arena en el ojo, y en más de una ocasión aparecen pequeñas costras en la base de las pestañas (parecidas a las legañas pero más duras).

Según el grado de blefaritis, los síntomas son más o menos graves. Hay casos en los que la inflamación y las costras son tales que se pierden algunas de las pestañas.

Cómo evitar la blefaritis

Como hemos dicho, hay muchos motivos por los que se puede sufrir esta enfermedad. Cuando viene de la mano de ácaros o de un hongo puede que sea más difícil de evitar. Pero con una buena higiene siempre es más fácil que se mantengan a raya este tipo de enfermedades.

Para ello debes lavarte bien las manos antes de tocarte los ojos. De hecho, no somos conscientes de la cantidad de veces que nos tocamos la cara y los ojos. Lavar las manos con frecuencia evita muchos problemas.

Con las manos limpias puedes aplicar un paño húmedo caliente encima de los párpados cerrados. Déjalo unos segundos, y después limpia con cuidado, y con ayuda de ese paño limpio, la base de las pestañas. Después enjuágate el rostro y da por terminado el ritual de limpieza.

Ten en cuenta que el paño o la gasa que utilices siempre debe estar perfectamente limpia.

¿Crees que sufres blefaritis? Tu oftalmólogo de confianza podrá ayudarte diciéndote cuáles son los mejores productos de limpieza para tu caso.

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